viernes, 6 de agosto de 2010

Tarapoto - Yurimaguas - Lagunas

Llegamos a la selva, después de tanto andar. Las distancias por salvar parecen cada vez más grandes y la accesibilidad a los lugares que vamos buscando no es lo que fue antes. No importa. Somos cuatro, pues los chicos del sur vienen con nosotros, o nosotros vamos con ellos: la relatividad eterna de los puntos de vista. Tarapoto nos expulsó, ni siquiera intentamos vender. Paseamos un poco por la ciudad y ya preguntamos cómo llegar a Iquitos. Sí, es que a Iquitos pretendíamos llegar. Nos dijeron Yurimaguas y allí fuimos en la caja de una camioneta. En rededor nuestro la naturaleza abundaba verde y húmeda. Montaña y selva y después Yurimaguas. Aquí pasamos la noche porque el barco partía en la mañana siguiente. Así que aprovechamos para vender y para conversar con la gente del lugar. Entre esas conversaciones, surgió la onda de no llegar hasta Iquitos, o hacerlo, pero antes hacer una parada en Lagunas, un pequeño poblado amazónico a 11 horas en barco de donde estábamos. En Lagunas nos recibieron los sancudos selváticos del Amazonas. Los mismos que días después casi nos obligaban a la escapatoria hacia la costa del Ecuador.
En Lagunas acampamos y pasamos la noche en la costa del río por el cual vinimos. Al otro día, contactamos con un guía que, apiadándose de nuestros supuestos bolsillos vacíos, nos sugirió que visitemos las comunidades nativas del interior de Lagunas.
Chambira y Mazato son de las palabras que más resuenan en las comunidades que persisten dentro del distrito de Lagunas, en lo que llaman el Alto Amazonas. Visitamos las comunidades de Arahuantes (de alrededor de 1.100 habitantes), y la de 8 de Octubre (de poco más de 20 familias). En Arahuantes vimos cómo se hace el Mazato, bebida regional a base de yuca (mandioca) y saliva humana. Al igual que la chica, la onda es esperar que macere la yuca pisada y escupida y consumirla cual bebida alcohólica. Natural Mistic que le dicen. Bueno, dormimos en un jardín de infantes primero y después, en 8 de Octubre, acampamos. Tenemos serios problemas con las varillas y el cierre de la carpa. Los mosquitos hicieron de las suyas y salimos corriendo, total… En el trayecto, en el barco que nos devolvió a la ciudad de Yurimaguas. En el camino, de ida y de vuelta, nos acompañaron los bufeos y delfines rosados (fotos)
Así que decidimos ya dar por concluida una etapa de las montañas y de la selva, y nos fuimos a la costa pacífica del Ecuador.

























































































































































































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