jueves, 4 de diciembre de 2008

Soy un Virus

Imagen: Nicolás Michelini
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"Conozco el dolor desde niño cuando bajaba corriendo, afiebrado, hacia la costa de las aventuras y me encontraba siempre con esa cárcel de rutinas en que consiste la vida.
Porque estamos aquí, en donde todo es dolor y todo nos resulta gratis porque el sol se quema todos los días como un bonzo que se suicida por tristeza.
En donde las sonrisas terminan siempre en puñaladas.
Y en donde el primer pez cuando tuvo hambre se convirtió en asesino.
El dolor de estar aquí, en donde los pájaros aprenden a leer y a escribir las leyes que prohíben volar.
Esos viejos flacos y orgullosos en el supermercado arrastrando un carrito vacío con los ojos bajos y en silencio.
Porque ellos creen que el silencio es de bravos.
Esos viejos muertos de hambre que trabajaron toda una vida y no se roban ni una uva.
Esos viejos que se cruzan con un muchacho rubio de pelo largo que no los ve porque va pensando en el futuro.
Porque este es un mundo de jóvenes que olvidan su origen y de viejos que no recuerdan el destino.
Pero si las moscas usaran corbata, si las balas cantaran blues, si el cielo sacudiera su viejo culo azul y las ventanas católicas de los edificios explotaran... igual, igual habría un anciano babeando fantasías sobre las piernas de una muchacha. E igual habría todos esos tipos con caras de clavo sonriendo por las calles del mundo.
En una tribu de monos, en una fiesta de esclavos, en una calle de zombies.
Yo no soy un hombre, soy un virus en tu mente.
Un hombre solo en un cuarto, regando una planta, sufriendo porque nadie le habla o nadie lo toca y sólo le cabe recordar.
O las camareras de los bares nocturnos de polleras cortas que van naufragando entre las brumas del deseo.
O las conversaciones de mis amigos, que antes soñaban ser héroes y ahora cobran un sueldo.
Están inyectando una jeringa de miedo en las venas del mundo.
Yo no siento ni pienso, yo no amo ni odio, yo no vivo ni muero y no puedes conmigo, soy un virus en tu mente.
Yo tenía veinte años y siempre estaba borracho en una pieza mugrienta, viendo reflejar mi rostro sobre las frías paredes del mundo, ahora tengo casi sesenta, y nunca lo vi. Nunca vi a un hombre encendido y llameante. Un hombre que cuando levantara la mano a encender un cigarrillo yo viera en sus ojos los ojos de un tigre, acechando en el viento el paso del tiempo para matarlo.
Siempre vi los ojos del miedo, los ojos tristes de la nostalgia. En una tribu de monos, yo no siento ni pienso, en una fiesta de esclavos, yo no amo ni odio, en una calle de zombies, soy un virus en tu mente".


Enrique Symns

martes, 2 de diciembre de 2008

Falsa y programada vida de un filósofo barato y delirante


Que se muestra y que se esconde,
que infecta su entorno,
que todavía no lo tiene decidido,
que le cuesta en demasía,
que intenta de todas maneras,
que juega con sus lamentos,
que espera más,
que encuentra menos,
que niega al alma,
que tose mentiras,
que respira calamidades,
que cierra fuerte los ojos,
que palpa oscuros colores,
que no quiere verlos,
que repite obviedades que siempre sobran,
que será necio pero registra,
que recorre los momentos,
que se anima a poco,
que se arrima igual.

Que respira hondo de tanto en tanto
y que es entonces cuando se siente injusta y estúpidamente orgulloso de lo que pretende ser.

(“Arrástrate y suplica gusano del espanto”, me dijo en sueños.)





Imagen: Nicolás Michelini

domingo, 30 de noviembre de 2008

VERDAD



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Una de las mejores líneas de Lorca
es,
"agonía, siempre
agonía…"
Piensa en esto cuando
mates una
cucaracha o
recojas un hoja para
afeitarte
despertando en la mañana
para
enfrentar el sol


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Charles Bukowski - agosto 1920/marzo 1994



miércoles, 26 de noviembre de 2008

Even my Flow

Imagen: Nicolás Michelini - Asunción, febrero 07
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Trescientos
sesenta y cinco
días
(y todo lo demás también)
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lunes, 24 de noviembre de 2008

Pasará pasará y el último tampoco quedará

Imagen: Nicolás Michelini


Me quedé quieto, y fue pensando en vos. Siesta, tarde y noche. Un día entero. Me quedé pensando, quieto en vos. En que sí, en que es cierto: no hay alternativa alguna. En que es lo otro o sino lo otro y quizás, al contrario, lo otro también. Imposible quedarse o, mejor, posible pero difícil. Agotadoramente posible quedarse cuando uno se está yendo, cuando a uno lo están yendo.
Y yo quiero saber si va a ser así siempre. (Siempre es hasta el día en que me muera o me mueran, y me dejen todavía más quieto, más en silencio).
Me quedé pensando, cómodamente pensando en que podés levantar la vista de nuevo y verme verte. Estúpidamente concentrado, quieto y pensando en qué será y hasta cuándo será.
De repente se hizo jueves disfrazado de mentiroso último día. Casi ni cuenta de todo lo demás. Permanecí demasiado quieto. Error, o no. Terror. Pero cómodo otra vez. Cómodamente errado por qué no.

¿Quién y por qué espera?

¿Cómo y hasta cuándo espera?

No veo esa línea. Debe ser que ando tan excesivamente cerca. Pero veo todavía más allá. Eso azul que rallas en blanco y negro y lila y que aparece y vuelve a desaparecer. Eso todo ahí con vos, todo eso. Yo allá, lejos, quieto, cómodo. Vos todo acá, ¿cerca?, inquieta, ¿incómoda?

Nada sucederá donde todo amaga suceder

viernes, 12 de septiembre de 2008

Vos mismo ¿podrás?



Concéntrate,
¿podría esto ser lo último que hagas en el día?
Esfuérzate y camina, son sólo algunos pasos más.
Ahí está, en ese fino tramo de gloria efímera.
Es estirar el brazo, cogerlo, y dejarse llevar.
Estas son las palabras que hoy están y que mañana no.
Entonces es el momento, este es el momento.
Y a estar atentos, el cielo se está abriendo y en sueños caen de fuego bolas.

“Sé vos mismo, que el día ya termina, sé vos mismo y nada más”.
Eso me dejaste, eso me estás regalando.
Y no hay vuelta: caminamos todos hacia el mismo sitio,
seguimos todos los mismos rastros, cada uno con sus formas.
Y acá estamos, el día se está yendo y sí, aunque sea cierto que mañana vendrá otro, que está en camino, todavía no podemos amarrar la certeza de que nos tenga en sus planes.
“Sé vos mismo esta vez, este día”.
Me vas dejando cosas, y no me niego a tomarlas.

Miras desde arriba, y hacia todos los costados. No estás solo, y podría ser que me gustes, podría ser.
Podría tomarte de la mano ahora mismo, podría acompañarte, si quisiera.
Quédate con tus colores, son tuyos.
Algunos te van a hacer mal, pero vos sabrás elegir, decisión nunca escaseó.
No falta mucho, puedo acompañarte ahora.
“Sé vos mismo” y, en el trajín, ayúdame a ser uno más, siendo yo mismo, siendo uno más.
Sin destacados, sin banderas, sin glorias.
Nos esperan, huimos juntos y nadie nos detiene.
¿Acaso a alguien le interesa? Afortunadamente no, y también eso me estás dejando.
Entonces, en el final, podrás darte algunos pequeños lujos. No muchos.
Pero podrás ver al resto venir, cogerte, e irse, y dejarte con una inmensa grieta inmensa grieta inmensa grieta, en el lugar que elijas.

jueves, 11 de septiembre de 2008