"Legitimar lo improbable, certificar lo maravilloso, encontrar una trama verosímil en un caldo de personajes imposibles y fuera de este mundo"
sábado, 12 de julio de 2008
Acento
domingo, 6 de julio de 2008
Alguien más
domingo, 29 de junio de 2008
Un disco raro; selváceo, silváceo
Una ventana hacia calle Chile. Asunción. Domingo. Domingo nublado, un tanto fresco, que sucede a ese sábado que fue ayer, y que fue ideal para ver películas envuelto en una frazada de los pies al cuello, cual gusano solitario dentro de su capullo.
Pero hoy domingo, decía, y mientras esperaba que caliente el agua para chupar los primeros mates del día, de entre los archivos rezagados y llenos de polvo encontré Public Acces, ese disco de Steve Kahn que me hicieron descubrir hace unos cuatro años en un departamento de calle Chile, en Asunción.
El recuerdo es Pablo Mazzara y es Silva. El recuerdo es el verano y es la cerveza y son esos cigarrillos armados con empeño y es play sin pausa entre risas y paréntesis en la ventana que daba a Chile.
“Cuchástediscobolú”, creo que había dicho Pablo, sosteniéndolo en lo alto con su brazo izquierdo mientras apoyaba las cervezas ñoño que estratégicamente había adquirido calles abajo, en una pobre estación de servicio del centro asunceno. Y comenzaba la ceremonia.
La ceremonia comienza, entonces, con Sisé y con un dialecto vocal lo suficientemente incomprensible como para desviar toda atención a la cuestión instrumental, a ese jazz experimental y que parecía extraído de las raíces mismas de selvas africanas.
Ahí nomás tema dos, Blue Zone, y la guitarra Kahn coordinando hacia arriba con la batería autónoma del puertorriqueño Manolo Badrena, quien supo ponerle percusión, en su momento, a temas de los Weather Report. Y ahí nomás también, acaso uno de los momentos más altos del disco; la llegada de Kamarica, ya con algunas letras comprensibles y con ese shaker protagonista de a ratos y a lo largo de los 9.03 minutos del tema. Sin miedo a equivocaciones, el sólo cerrar los ojos y disfrutar y trasladarse a la plenitud de un estudio de grabación. Ritmo. Poesía. Perfección. Bellísimo. “¿Dónde escondiste tú, la piedra luminosa?”.
Después sí, bajo un ambiente selvático se desliza Silent Screen y Steve Kahn demostrando para qué nació, por qué está en este mundo y qué es lo que vino a hacer y a mostrarnos. Imperdible.
Otro de los puntos altos del disco: Mambosa. Guacharaca y ritmo latinoso, siempre de la mano de Kahn y Badrena. Por supuesto, el espléndido Anthony Jackson hará lo propio con sus pesadas seis cuerdas, el aporte preciso de, quizá, la experiencia y la historia negra en el jazz mundial.
Demasiada papilla. Sigue siendo domingo. Salteando Butane Elvin se aparece un espectral Botero People. Simplemente hermoso, o hermosamente simple; quién sabe. Yo sé, no, simple no es… aunque son los coros y esa constante ambientación selvática la que me lleva, la que me traslada al origen y de allí sí, bueno, la simpleza.
Algo más para el final. Dedicated To You y ahora sí, Mama Chóla, en el cierre de una obra para escuchar a ojos cerrados. ¡Ay carajo cómo suenan ese bajo, esa batería, esa guitarra y esas letras incomprensibles para mí pero que dejan percibir un “marihuana colocón”. Já. Sí, bueno, está bien, es cierto, escribo con cierta melancolía entre los dedos. Quizá porque me traslado a otros tiempos, a otras latitudes no muy lejanas. Sí, bueno, es cierto, no hay nada objetivo en lo que escribo, no hay nada objetivo en nada. Y aquí me encuentro ahora, en la descendiente que me arrastra hacia el final del disco. En la decisión de dejarlo correr en “toogle playlist” y que vuelva a girar, si es que gira, y que llene cada rincón de esta fría casa en un domingo nublado, un tanto fresco, y que sucede al sábado que fue ayer...
jueves, 26 de junio de 2008
Enfócame la mente de un roscón
Ellos, como casi todo (si no TODO) en estos días. Como vos y como yo y como ellos. Como esta lluvia fuera de lluvia fuera de foco fuera de todo fuera de casa dentro de mí. Como tu campo como tu gobierno como tu gente como sus cacerolas. Fuera de foco. Como el pensamiento diario, como la constante nebulosa del mundo del revés. Eso que importa, afuera; esto otro, lo superfluo, adentro, resaltado. Así, hordas de cabezas fuera de foco en barrios fuera de foco con calles fuera de foco y con realidades fuera de foco. Nadie los ve con claridad. Están fuera de foco, no es fácil distinguirlos.
Arroz con leche sin canela, caliente. Arroz con leche fuera de foco, fuera de juego, fuera de lugar. Arroz con leche me quiero cansar, de este ritmo loco, sin foco, en las afueras de mi foco, que se presenta tiernotibioydulce, de San Nicolás, sin Nicolás.
sábado, 14 de junio de 2008
Sin humildad
Estoy tratando de explicarte que me es ya demasiado difícil conmigo mismo, y las tortugas del patio. Estoy intentando mostrarte disconformidad frunciendo el seño, mirándome al espejo. Estoy viendo las palabras que no salen, y me escucho en silencio cabalgar junto a mil blancos caballos, indecisos y feroces y salvajes. Quiero que entiendas que nada de lo que hago, lo hago por convicción; que las pocas que tenía se me fueron cayendo en el camino. Trato con pesada tozudez de que las situaciones vayan cambiando, y de probarme así, sin humildad. Me observo por sobre el hombro y justifico mi pequeñez en un papel de diario, en el anonimato de mis contradicciones.
No necesito escribir una puta línea, voy todavía más alto cuando camino y se me ocurren mares de tristeza cuando sostengo mi mirada en sus ojos. No necesito una causa. Todo lo que preciso es este pedazo de tiempo que tengo acá, encerrado, esa fracción de segundo que te me ata de por vida a lo que fuiste en esa fracción de segundo. Todo lo demás no importa. Todo lo demás puede sobrar o faltar, pero no importa ahora, porque hay más.
Hay la insensatez de colmarse de felicidad y hay la obstinación de sentirse mal. Hay la hipocresía suficiente para poder seguir un tiempo más del lado de los buenos, que es el lado de los malos también; siempre dependiendo de dónde fue uno a pararse a observar esta situación.
Nos encontramos acá, y vamos a caer de alguna manera u otra. Podemos tirarnos o nos pueden empujar, pero también podemos ocasionalmente tropezar. Será eso lo que justificará el chapuzón, la caída por la caída misma, el viaje inmediato que nos alejará de la sumisión, el punto exacto donde encontrarnos otra vez con nosotros mismos. Y nos miraremos unos a otros con tonta extrañeza. Ojos bien negros y la fórmula exacta para calcular la espiral que forma el turbio remanso. Te estoy perdonando, todos los días.
lunes, 9 de junio de 2008
No tenía título
Y yo recuerdo ése primer día que lo leí. Y yo recuerdo cómo me cautivó eso, todo, eso. Y yo recuerdo... ¡Y ahí va!
-"Estoy cansada de fingir. Estoy cansada de ser quien no soy y de esconderme adentro mío. Estoy cansada de que me manoseen".
Texto: Nuria Fleita Zain
Imágenes: Nicolás Michelini (archivo que le dicen)
viernes, 6 de junio de 2008
En eso andamos
Y si tiembla, que no se agite tanto, que el alboroto nos dejará mirando hacia la oscuridad. Si se agita, se apaga. Si se apaga, no sabemos a dónde iremos a parar y así no nos acordamos siquiera de dónde venimos, qué huellas vamos dejando.
En eso andamos, en la fina tarea de descubrir. En eso estamos, y somos varios y todavía más cuando nos ponemos testarudos.